Alex Flinn adora los cuentos de hadas y leyó a sus hijas numerosas versiones de “La bella y la bestia” mientras escribía este libro... para después interrogarlas sobre cómo creían que una bestia podía conocer a chicas en Nueva York.

Es la autora de cinco libros más, entre ellos, BREATHING UNDERWATER, el cual alcanzó la lista de los diez mejores libros juveniles de la American Library Association;  BREAKING POINT, elegido en 2003 por la ALA Quick Pick como uno de los mejores libros para los jóvenes que empiezan a aficionarse a la lectura; NOTHING TO LOSE, premio juvenil 2005 del ALA Best Book; FADE TO BLACK, nominado al premio juvenil 2006 del ALA Best Book; y DIVA. Vive en Miami.

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Existen numerosos cuentos de romances en los que el protagonista es un animal en distintos países y culturas. En ellos, “la bestia” se nos presenta como una serpiente, un lagarto, un león, un mono, un cerdo o una criatura con partes de diversos animales, como, por ejemplo, una serpiente con alas. La bestia en cuestión enfurece a una bruja y esta le envía una maldición que solo puede invertirse encontrando el amor verdadero o una esposa. En casi todas las versiones del cuento, “Bella” acaba viviendo, o se casa, con la Bestia porque su padre ha robado un objeto (normalmente, una flor). La Bestia es amable con Bella y ella se da cuenta de que le ama más de lo que creía en un principio. Este descubrimiento provoca que la maldición quede anulada. En una de las versiones, el cortejo entre la Bella y la Bestia se realiza a través de cartas, y presumiblemente, la Bestia es un escritor dotado. Aunque lo más habitual es que sea un hombre/bestia sencillo. En algunas versiones, entre ellas la de los hermanos Grimm, la Bestia es humano por la noche y un animal durante el día, y de esta forma, el cuento se asemeja bastante al mito griego de Cupido y Psique, en el cual Psique se casa con el hermoso Cupido, pero como solo puede estar con ella después del anochecer, su hermana la convence de que es un monstruo. Cupido y Psique es probablemente la primera versión de este cuento.

En Cupido y Psique, cuando Psique abandona a Cupido, debe emprender una búsqueda para recuperarlo. Ocurre lo mismo en otras versiones de la historia, y yo he incorporado esto a la mía.

La versión más popular para el público americano fue escrita en la Francia del siglo XVIII por Jeanne-Marie Le Prince de Beaumont (aunque a veces se atribuye a Charles Perrault por el éxito de su Cenicienta), una adaptación de una novela anterior escrita por Gabrielle Susan Barbot de Gallan de Villeneuve. En esta versión, un viajero descubre el jardín de la Bestia, roba una rosa para su hija más joven, una chica hermosa y amante de la lectura, y la Bestia le amenaza con matarlo, pero finalmente no lo hace porque le promete que regresará. Sin embargo, quien regresa es su hija, convirtiéndose en la prisionera de la Bestia. En las versiones de Beaumont y Villeneuve, al contrario que en muchas otras, la bruja responsable del hechizo juega un papel importante en el cortejo entre la Bella y la Bestia. Aparece en uno de los sueños de Bella para consolarla y, más adelante, cuando el hechizo ya ha desaparecido, para felicitar a ambos por su amor consumado. De aquí extraje la idea para la continua participación de Kendra en la historia, aunque en este caso, la relación es exclusivamente con la Bestia.

Como escritora, suelo escribir sobre lo que me inquieta, y lo que me inquietaba sobre las diversas versiones de la Bella y la Bestia era que, por mucho que se asegurara que la Bella era alguien querido, su padre no duda en entregarla a la Bestia para salvar su propia vida (la película de Disney es más condescendiente con el padre al hacer que no tenga otra opción). Al reflexionar sobre esto, acabé pensando en el personaje de la Bestia, en el hecho de que estuviera solo en el castillo, posiblemente abandonado por su propia familia, en las circunstancias que no llegan a explicarse en la mayoría de las versiones. Básicamente, es la historia de dos adolescentes abandonados que se encuentran el uno al otro. Como escritora juvenil, me encuentro a menudo con críticas relativas a la negativa representación de los padres en el género, aunque creo que la literatura juvenil no puede compararse a los cuentos de hadas en el tema de los padres malvados (ver, por ejemplo, Hansel y Gretel, Blancanieves). Así es cómo concebí mi historia: sin edulcorar pero con un final feliz.

Los lectores interesados en otras historias de la Bella y la Bestia pueden recurrir a Beauties and Beasts de Betsy Hearne, que contiene historias de distintos países, y The Dragon Prince: A Chinese Beauty & the Beast Tale de Laurence Yep. Entre las versiones juveniles, Beauty: Retelling of the Story of Beauty & the Beast de Robin McKinley, Beast de Donna Jo Napoli y The Rose and the Beast: Fairy Tales Retold de Francesca Lia Block, que contiene nuevas versiones de cuentos de hadas, entre ellas una del cuento de la Bestia. The Rumpelstiltskin Problem es un libro de Vivian Vande Velde concebido porque la autora se sentía, como yo, inquieta por ciertas inconsistencias del cuento tradicional.

Los lectores conocerán probablemente la versión de Disney, La bella y la bestia, pero tal vez no les resulte tan familiar la película La Belle et la Bête dirigida por Jean Cocteau. Mientras escribía este libro, es la versión que tenía en mente al crear a Adrian.

Fdo. Alex Flinn